La primera etapa estará protagonizada por un iPhone plegable cuyo lanzamiento se prevé para septiembre de 2026 junto a la línea Pro, ofreciendo al desplegarse una pantalla de dimensiones similares a las de un iPad mini. Dos años más tarde, en 2028, Apple llevaría el concepto a una escala mayor con una tableta plegable de entre 18 y 20 pulgadas capaz de transformarse en una superficie de trabajo comparable a la de un ordenador portátil.
Para el debut del iPhone flexible, las estimaciones iniciales de producción han escalado de un rango de 6 a 8 millones a 10 millones de unidades para 2026, con proyecciones que alcanzan entre 20 y 25 millones de dispositivos para 2027. El fabricante ha enfocado sus esfuerzos en eliminar las imperfecciones en el punto de dobles mediante el desarrollo conjunto con Corning de un vidrio ultradelgado (UTG). Este componente, cuyo coste de procesamiento duplica o cuadruplica el del cristal convencional, busca erradicar las arrugas visuales y la sensación plástica habituales en este formato.
El lanzamiento alterará el calendario habitual del catálogo de la firma. La presentación concentrará la atención en la gama Pro y el modelo plegable, desplazando la versión básica del iPhone 18 hacia una fecha posterior. Este dispositivo se posicionará en el segmento superior de precios de la marca, con estimaciones que sitúan su coste inicial por encima de los 2.000 dólares, justificado por un diseño híbrido concebido para actuar como smartphone compacto al estar cerrado y como tableta al desplegarse.
La segunda fase consolidará el formato flexible dentro de la categoría iPad hacia 2028. El proyecto contempla un panel desplegable de 18 a 20 pulgadas que mantendrá el tamaño de una tableta estándar al plegarse, pero ofrecerá un formato expansivo para tareas productivas al abrirse por completo.








