El Ejército Ecuatoriano ejecutó una serie de intervenciones tácticas en las provincias de Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos que permitieron neutralizar infraestructuras dedicadas al robo, acopio y procesamiento ilegal de derivados del petróleo. En el sector Cofiza, cantón Santo Domingo, la operación denominadas Oleoducto descubrió mediante el uso de maquinaria pesada una cisterna clandestina enterrada con capacidad para 10.000 galones conectada directamente a la tubería estatal. En el lugar se incautaron 4.000 galones de combustible, tanques industriales, motores de succión y se detuvo a Willy S. M., alias “Gordo”, presunto integrante de una banda delictiva. Las autoridades estiman que esta red causaba un perjuicio económico al Estado superior al medio millón de dólares mensuales.
De forma paralela, los operativos se extendieron a varios puntos estratégicos de la Amazonía ecuatoriana para neutralizar la extracción del crudo. En el cantón Shushufindi, personal militar detectó un acople ilícito al poliducto junto a una piscina que contenía cerca de 800 galones de combustible derivado de hidrocarburos. Mientras tanto, en las localidades de Santa Teresa-Dureno y Pacayacu, pertenecientes al cantón Lago Agrio, los uniformados inhabilitaron una refinería artesanal de procesamiento clandestino, piscinas de almacenamiento vacías, estructuras metálicas y cientos de metros de mangueras de alta presión utilizadas para el ilícito.
Con la destrucción de estas instalaciones y el aseguramiento de las evidencias, las Fuerzas Armadas ratificaron su compromiso de debilitar la capacidad logística de los grupos armados organizados que operan en zonas fronterizas y de transporte de recursos energéticos. Todo el material decomisado y el ciudadano aprehendido en Santo Domingo fueron puestos de manera inmediata a órdenes de las autoridades judiciales competentes para el inicio del proceso penal correspondiente.








