Comerciantes y residentes de la avenida Rodolfo Baquerizo Nazur, en la Alborada, enfrentan una severa crisis económica debido a las prolongadas obras de remodelación vial que se ejecutan en el sector desde el pasado mes de marzo. Propietarios de locales ubicados en el tramo comprendido entre la avenida Agustín Freire Icaza y José María Egas afirman que los retrasos en la entrega de la primera fase —prevista inicialmente para finales de agosto— han provocado caídas en sus ventas de entre el 70% y el 80%. La falta de accesos vehiculares, el polvo persistente, la escasez de estacionamientos y el cierre temporal de tramos viales han derivado en la suspensión de personal e incluso en la clausura definitiva de varios negocios de la zona.
La incertidumbre se extiende hacia los dueños de los locales situados en la acera del frente, donde está planificado el inicio de la segunda etapa del proyecto. Los comerciantes formularon un llamado a las autoridades municipales para que se complete totalmente el tramo intervenido antes de abrir nuevas excavaciones, alertando sobre el riesgo de que la temporada invernal y la eventual llegada del fenómeno El Niño sorprendan al sector con las calles destruidas. Además, señalaron que las mayores afectaciones coincidirían con el último trimestre del año, periodo crucial para la reactivación comercial de peluquerías, mueblerías y locales de artículos para el hogar.
Ante las inquietudes ciudadanas, Juan Guerra, jefe departamental de Obras Públicas del Municipio de Guayaquil, confirmó que la Alborada figura entre los frentes viales considerados prioritarios. El funcionario aseguró que los trabajos críticos están planificados para culminar hasta octubre de 2026 con el objetivo de evitar anegaciones o contingencias mayores durante la época de precipitaciones. Asimismo, detalló que, en caso de detectarse retrasos en los cronogramas contractuales, la administración municipal dispondrá el incremento inmediato de frentes de trabajo y maquinaria en la zona.








