El Ejército de Nepal, en coordinación con especialistas de la India, China y Corea del Sur, intensificó las operaciones de búsqueda y rescate para localizar a cerca de 900 trabajadores hidroeléctricos cuyo paradero se desconoce tras las devastadoras riadas que afectaron el centro y norte del país. Los equipos de emergencia trabajan contra el reloj para remover toneladas de barro y desbloquear los accesos subterráneos en la cuenca del río Trishuli, afectando a proyectos clave como Langtang Hydro, Chilime Hydro, Rasuwagadhi y Trishuli-3 ‘A’, donde se han utilizado explosivos y retroexcavadoras para reabrir los pasos de entrada.
El desastre natural ha dejado un balance provisional de al menos 1.252 fallecidos y 4.216 personas desaparecidas en territorio nepalí, además de cuantiosos daños materiales en viviendas, carreteras y redes de transporte. En la vecina región del Tíbet, las autoridades chinas reportan 21 muertos y más de 500 desparecidos a causa del mismo evento meteorológico. Pese a que las labores de evacuación permitieron poner a salvo a cerca de 280 personas en los complejos energéticos, el Gobierno del primer ministro Balendra Shah mantiene activa la solicitud de asistencia internacional para agilizar la intervención en las zonas inundadas.








