Tokio registró 34 días consecutivos de precipitaciones, lo que representa la racha de lluvia más prolongada observada en la capital japonesa desde el inicio de las mediciones oficiales en 1886. El informe fue presentado por la Agencia Meteorológica de Japón tras un verano boreal marcado por frecuentes aguaceros e inundaciones en la región metropolitana. Con este fenómeno, el panorama actual superó la marca histórica previa registrada en 2019, período en el que se contaron 33 días seguidos con precipitaciones.
Expertos del organismo meteorológico explicaron que este patrón atípico responde en parte a los efectos del fenómeno El Niño y al comportamiento persistente de un sistema de alta presión en el océano Pacífico. A estas condiciones climáticas se suma el impacto global del calentamiento producido por las emisiones de combustibles fósiles, factor que incrementa la humedad en la atmósfera e intensifica las precipitaciones a largo plazo.
Las anomalías meteorológicas asociadas a fuertes lluvias también han afectado a otros países de la región asiática en las últimas semanas. En Tailandia, aguaceros de gran intensidad registrados desde mediados de septiembre provocaron severas inundaciones que dejaron más de una veintena de fallecidos y afectaron a cerca de 1,7 millones de personas.








