Un total de 57.000 personas visitaron la Feria Internacional del Libro de Quito durante sus cinco días de duración, consolidando un concurrido espacio de encuentro para la literatura en la capital. Durante la jornada de cierre, los pasillos del recinto lucieron llenos de familias, jóvenes y coleccionistas que recorrieron los estands para adquirir desde clásicos de la literatura universal hasta obras contemporáneas, ensayos filosóficos y textos de autoayuda. Los asistentes destacaron la oportunidad de hallar publicaciones de difícil circulación en el país y el atractivo de las promociones ofrecidas por las librerías participantes.
Además de la extensa oferta comercial, la feria propició un ambiente cultural y familiar donde los lectores compartieron recomendaciones e impresiones sobre sus autores preferidos. Diversos estands apostaron por catalogaciones especializadas, venta de libros usados y ediciones especiales para diferenciarse y responder a la demanda de un público variado. Con una masiva concurrencia que retornó a casa con nuevos ejemplares, la FIL Quito concluyó una edición que reafirmó el dinamismo de la lectura y el interés por las novedades editoriales.








