Corea del Norte elevó nuevamente el tono en la península tras la inspección realizada por Kim Yo-jong, hermana del líder Kim Jong-un, a las obras de fortificación en la frontera intercoreana. Durante la visita, informada por la agencia estatal KCNA, altos mandos militares norcoreanos advirtieron que sus tropas ocupan nuevas posiciones de tiro y que responderán de forma inmediata ante cualquier medida de Seúl que amenace a sus soldados. En particular, el asesor del Ministerio de Defensa, Pak Jong-chon, recalcó que no tolerarán transmisiones por altavoces ni disparos de advertencia en la Zona Desmilitarizada.
Por su parte, Seúl justificó sus acciones recientes argumentando que los disparos e intercepciones buscan evitar que efectivos del Norte crucen la Línea de Demarcación Militar. Sin embargo, Kim Yo-jong tildó de absurdos dichos argumentos y sostuvo que sus tropas solo realizan labores de fortificación en territorio propio. Asimismo, la dirigente adelantó que Pionyang evalúa desplegar más medios de ataque táctico y reinstalar los altavoces de propaganda que habían sido desmantelados en agosto de 2025.
El cruce de advertencias se da en medio de un pronunciado deterioro de la seguridad regional, agravado por la explosión de dos minas el pasado 21 de septiembre en la frontera, hecho que dejó tres soldados surcoreanos heridos. Mientras Seúl acusa a Pionyang de colocar los explosivos al sur del límite fronterizo, el régimen norcoreano rechaza los señalamientos. En respuesta a las amenazas de la cúpula norcoreana, el jefe del Estado Mayor Conjunto surcoreano, Jin Yong-sung, aseguró que responderán con contundencia frente a cualquier nueva provocación.








