Frente a la vulnerabilidad que enfrentan niños y adolescentes ante el accionar de organizaciones delictivas en el puerto principal y sus cantones vecinos, la Policía Nacional fortalece el programa Sembrando Oportunidades. Nacido en julio de 2025 en el cantón Durán, el proyecto alcanzó una cobertura de 482 participantes en su segunda fase al extenderse hacia los distritos Nueva Prosperina y Esteros, ubicados en el noroeste y sur de Guayaquil, respectivamente. La estrategia integral busca brindar alternativas concretas de vida a menores de entre 12 y 18 años para prevenir su captación por parte de grupos armados irregulares, permitiéndoles canalizar sus aspiraciones hacia la educación, el servicio público o el deporte.
El plan de intervención se desarrolla todos los sábados e integra atención médica, capacitaciones en inteligencia artificial y educación financiera, visitas a repartos militares y prácticas deportivas coordinadas con la Federación Deportiva del Guayas y la Liga Cantonal de Durán. Además, el proyecto cuenta con el respaldo de universidades e instituciones técnicas —incluyendo la colaboración de delegados de la Universidad de Princeton para el levantamiento de datos socioculturales— orientados a canalizar becas y opciones de educación superior. Esta suma de esfuerzos responde a una realidad compleja en la Zona 8, donde en 2025 se registraron 309 menores aislados por hechos violentos y 153 fallecidos vinculados a disputas entre bandas, cifra a la que se suman 60 decesos de menores registrados entre enero y octubre de 2026.
Las vivencias de los propios jóvenes reflejan el impacto preventivo del proyecto en comunidades complejas como Unidos Venceremos 2, Oramas González o el cerro Las Cabras. Historias como las de Anthony Palacios, de 19 años, y Jairo Olmedo, de 15, muestran una clara motivación por seguir la carrera policial en unidades de élite como el GIR o el GOE, al tiempo que buscan convertirse en referentes positivos para sus familias. De igual forma, participantes como Sheyla Cruz, de 13 años, y Saira Valencia, de 14, canalizan sus esfuerzos hacia sueños en la aviación comercial y la vida militar, coincidiendo en que la disciplina y el acompañamiento comunitario resultan claves para alejarse de los riesgos de la calle y construir un futuro seguro.








