Las recientes precipitaciones registradas en la urbe generaron un incremento en la llegada de automóviles averiados a los talleres mecánicos de sectores como la autopista Narcisa de Jesús y Mapasingue oeste. Conductores que intentaron resguardar o circular con sus automotores en zonas anegadas enfrentaron desde fallas en bujías y sensores hasta daños graves en el sistema de combustión. Los especialistas explicaron que el agua puede ingresar por el filtro de aire y doblar las bielas del motor, una avería compleja cuyo arreglo requiere desmontar la maquinaria y puede alcanzar costos cercanos a los 1.000 dólares.
A las afectaciones mecánicas se suman los riesgos en el sistema eléctrico y el habitáculo de los vehículos. La contaminación hídrica en los componentes electrónicos o la computadora central suele desencadenar cortocircuitos que demandan desembolsos de hasta 1.500 dólares, a lo que se añade la necesidad de desmontar asientos y sustituir alfombras deterioradas. Ante este escenario, los técnicos instaron a los propietarios a abstenerse de encender el vehículo si se apaga en medio de una anegación y a priorizar el resguardo del automóvil antes de arriesgar el motor o la electrónica interna.








