Los habitantes y comerciantes del sector de la Martha de Roldós, en el norte de Guayaquil, conviven a diario con una persistente crisis ambiental y de seguridad debido a la contaminación de un canal de aguas lluvias ubicado frente al parque de la ciudadela. La estructura acumula grandes cantidades de fundas plásticas, botellas, prendas de vestir y escombros que son arrastrados por la corriente desde distintos tramos del barrio, quedando retenidos en la maleza y provocando olores nauseabundos que se intensifican durante las horas de mayor temperatura.
A pesar de que los residentes confirman que el consorcio de recolección de basura Urvaseo cumple con las frecuencias y horarios establecidos, la falta de cultura ciudadana agrava el problema. Silvia Escobar, vecina con cuatro décadas en el sector, explicó que muchas personas sacan sus desechos a las esquinas minutos después de que el camión recolector se ha retirado, provocando que las lluvias o los animales dispersen los desperdicios hacia las canalizaciones. Esta mala práctica ha desencadenado una severa proliferación de vectores y roedores que, según relatan afectados como Roberto Caicedo, ya invaden las viviendas cercanas durante las noches, por lo que solicitan una urgente campaña de desratización.
A la problemática de insalubridad se suma el factor delictivo. Los moradores señalan con preocupación que el espacio cercado junto al viaducto es utilizado por personas vulnerables y consumidores de sustancias para pernoctar y dejar más basura. Además, debido a la falta de un cerramiento técnico integral y a la densa vegetación que no ha sido podada, microexpendedores y asaltantes aprovechan el entorno del parque para ocultarse y evadir los patrullajes policiales, transformando un área verde familiar en un foco de peligro constante.
Los dueños de los locales comerciales de la zona, representados por trabajadoras como Romina Sánchez, aseguran que las pérdidas económicas empiezan a sentirse dado que los clientes evitan transitar por las inmediaciones del parque debido al hedor generalizado. Ante este panorama, la comunidad hace un llamado público al Municipio de Guayaquil y a la empresa municipal Interagua para que ejecuten una limpieza profunda del ramal, corten la maleza y coordinen con la Policía Nacional un control más estricto que devuelva la tranquilidad a la Martha de Roldós.








