El empresario venezolano Alejandro Betancourt ha adquirido un papel central en las gestiones promovidas bajo el entorno de la administración de Donald Trump para estructurar nuevos acuerdos energéticos entre Venezuela y firmas petroleras estadounidenses. De acuerdo con reportes especializados, el ejecutivo participa en la evaluación de activos, diagnóstico de fallas operativas y articulación de contactos dentro del sector hidrocarburos. Su labor se orienta principalmente a canalizar el interés de pequeñas compañías independientes de Estados Unidos, como Lionheart Capital y Pacific Coast Energy Co., frente a la cautela que mantienen las grandes corporaciones para comprometer capital en territorio venezolano.
Betancourt, reconocido por cofundar en 2009 la firma Derwick Associates, consolidó su presencia en la industria energética mediante la empresa North American Blue Energy Partners. Dicha operadora registra una extracción estimada de 200.000 barriles diarios en campos próximos al lago de Maracaibo y la Faja del Orinoco, posicionándose como la segunda mayor productora privada del país tras Chevron. Pese a haber afrontado indagaciones en distintas jurisdicciones por presuntas irregularidades en contratos estatales de las que no ha derivado imputación formal, su peso en la producción local le otorga capacidad de interlocución en un momento estratégico en que Washington busca impulsar inversiones en el sector petrolero venezolano.








