La acumulación de huecos y deformaciones en la calzada obliga a los conductores a realizar frenadas bruscas y maniobras evasivas en diversos puntos de Guayaquil para evitar daños mecánicos en sus vehículos. Las afectaciones se concentran en intersecciones de alto flujo comercial y vehicular, como Ismael Pérez Pazmiño y Ayacucho, así como en Pedro Pablo Gómez y Gallegos Lara, donde se registran fuertes impactos en la parte inferior de los automotores. La problemática se extiende además hacia arterias del norte de la urbe, entre las que destacan el cruce de las avenidas Isidro Ayora y Agustín Freire, el sector de La Garzota y los tramos del puente del Velero en Bellavista, donde la esquiva de baches representa un riesgo constante para motoclistas y choferes.
En el casco central, intersecciones como Boyacá y Junín mantienen aberturas en el carril exclusivo de la Metrovía, afectando el paso de buses urbanos a pesar de intervenciones previas ejecutadas por el Municipio en arterias cercanas. Ante este escenario, la ciudadanía y los transportistas demandan una pronta atención oficial para prevenir accidentes y evitar el deterioro acelerado de la flota vehicular. Por su parte, la municipalidad mantiene frentes de trabajo enfocados en la colocación de carpeta asfáltica, reconstrucción en hormigón y labores de bacheo en distintos sectores estratégicos, incluyendo intervenciones recientes a lo largo de la calle Clemente Ballén.








