El Gobierno boliviano, liderado por el presidente Rodrigo Paz, dispuso la expulsión de la embajadora de Colombia en ese país, Elizabeth García, tras calificar de “injerencia” las declaraciones emitidas por el mandatario colombiano, Gustavo Petro, respecto a la crisis social que atraviesa la nación altiplánica. A través de un comunicado oficial difundido este miércoles, la Cancillería de Bolivia formalizó la solicitud para que la diplomática concluya sus funciones en un plazo ajustado a las normas internacionales, argumentando la necesidad imperiosa de resguardar la soberanía nacional y el respeto mutuo. No obstante, el Ministerio de Exteriores recalcó que la decisión no constituye un quiebre formal en las relaciones diplomáticas ni altera los nexos históricos de cooperación entre ambos pueblos.
La tensión diplomática escaló luego de que Petro afirmara que las protestas y bloqueos de carreteras liderados por sectores campesinos y la Central Obrera Boliviana —quienes demandan la renuncia de Paz a seis meses de haber asumido el poder— configuran una “insurrección popular” frente a la “soberbia geopolítica”. Pese a que el gobernante colombiano ofreció su mediación para buscar una salida pacífica al conflicto, la administración boliviana insistió en que las diferencias internas deben resolverse exclusivamente bajo el marco constitucional propio y sin interferencias extranjeras. El escenario político en Bolivia se mantiene complejo con La Paz como el epicentro de las movilizaciones, las cuales tras dos semanas de bloqueos viales ya provocan desabastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos, además de haber derivado en recientes disturbios, saqueos y enfrentamientos.








