Un equipo de investigadores pertenecientes a las fundaciones Oso Andino, Mirador Oso Andino y Ecominga, en colaboración con el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) y la Universidad de Edimburgo, documentó las primeras observaciones de afecciones dermatológicas y oculares en poblaciones silvestres del oso andino en Ecuador. Debido al comportamiento esquivo de la especie en su hábitat natural, la información sobre su estado de salud en libertad era escasa. Sin embargo, mediante la implementación de tecnologías no invasivas como cámaras trampa y fotografía profesional, los científicos lograron registrar diversas anomalías en cinco ejemplares ubicados en tres zonas protegidas de las provincias de Imbabura, Tungurahua y Napo.
El monitoreo visual permitió identificar a un ejemplar adulto con pérdida de pelo y rascado intenso, sintomatología compatible con la sarna sarcóptica, y se reportó el primer caso de miasis traumática en la especie, caracterizado por la presencia de larvas en una herida abierta. De igual manera, se detectó opacidad corneal en dos osos —lo que sugiere úlceras o infecciones previas— y una distorsión crónica en las fosas nasales de un macho adulto. El Inabio advirtió que patologías como la sarna y el gusano barrenador representan riesgos significativos para la fauna silvestre, el ganado y los seres humanos, por lo que concluyó que mantener un monitoreo continuo es indispensable para la conservación de este mamífero.








