Barrer el agua acumulada, colocar las sillas sobre las mesas y trapear apresuradamente los salones se convirtió en la rutina forzada de comerciantes y trabajadores en la avenida Víctor Emilio Estrada, en el sector de Urdesa, tras las intensas precipitaciones de este lunes 26 de octubre. Las lluvias, que cayeron entre las 14:00 y las 16:00, superaron el nivel de las rodillas en varios tramos de esta arteria comercial del norte de Guayaquil. El paso constante de autobuses y vehículos generó oleajes que ingresaban recurrentemente a los inmuebles, obligando a muchos locales a reducir su atención a solo dos horas e inclinando a los administradores a suspender las jornadas presenciales.
El impacto económico afectó tanto a empresas de servicios como al sector gastronómico de la zona. En la firma de facturación electrónica Dátil, el agua se filtró hacia el estacionamiento subterráneo dañando mobiliario, computadoras, proyectores y cámaras de seguridad almacenados, con pérdidas estimadas en alrededor de 6.000 dólares. De igual forma, en establecimientos como el chifa Joy Sim y el restaurante La Candelaria, la falta de clientes y la acumulación de alimentos preparados representaron perjuicios diarios que oscilan entre los 300 y más de 500 dólares, agravados por la imposibilidad de que los repartidores y comensales transitaran por las calles anegadas.
Frente a la persistencia del temporal, varias oficinas del sector dispusieron que sus colaboradores continúen sus labores bajo la modalidad de teletrabajo para garantizar su seguridad. Al caer la tarde, con los negocios cerrados antes de su horario habitual, empleados y propietarios debieron esperar en las escalinatas de acceso a que bajara el nivel del agua y se regularizara el servicio de transporte público para poder retornar a sus hogares.








