Las cuatro presentaciones de la cantante Rosalía en la ciudad condal dejaron una huella que trascendió lo artístico para convertirse en un fenómeno geofísico. Según datos publicados por el sismólogo Jordi Díaz Cusí, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, un acelerómetro situado a quinientos metros del recinto captó movimientos sísmicos inusuales durante las actuaciones de esta semana. El instrumental registró picos de agitación sísmica entre las nueve de la noche y la medianoche los días 13, 15, 17 y 18 de abril, coincidiendo con la energía desplegada por los dieciocho mil asistentes que llenaron el Palau Sant Jordi en cada jornada.
Los gráficos de ondas confirman que el ritmo y la intensidad de las canciones de su nuevo álbum, “Lux”, se tradujeron en señales sísmicas identificables debido a la respuesta física del público. Este fenómeno, aunque sorprendente, cuenta con precedentes en grandes espectáculos de la ciudad, donde la energía colectiva de los seguidores llega a ser detectada por sensores técnicos de alta precisión. Tras cerrar su exitosa estancia en Barcelona, la artista española prepara sus próximas presentaciones en Ámsterdam, mientras su paso por España queda documentado no solo en las crónicas culturales, sino también en los registros geológicos oficiales.








