El intercambio comercial terrestre entre Ecuador y Colombia atraviesa su peor crisis histórica tras la aplicación de aranceles recíprocos que han frenado casi por completo el flujo de mercancías. La situación, que contraviene los acuerdos de liberación de la Comunidad Andina (CAN), ha reducido drásticamente el tránsito por el puente internacional de Rumichaca, donde el volumen de transporte pesado ha caído de un promedio de 400 camiones diarios a una actividad mínima limitada a materias primas específicas. Representantes gremiales de Carchi y Nariño advierten que, pese al anuncio de una reducción parcial del arancel al 75 % para el próximo 1 de junio, el impacto en la economía regional es “irreversible” y ha diezmado el empleo formal.
La parálisis del comercio legal ha provocado un auge del contrabando a través de más de 70 pasos informales o “trochas”, donde se denuncia el tráfico masivo de arroz, cacao y otros productos agrícolas bajo la amenaza de que grupos armados tomen el control de estas rutas sin vigilancia. Ante este escenario, expertos y líderes del transporte, como los presidentes de las asociaciones de camioneros de Ipiales y Carchi, exigen un diálogo directo entre los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro para derogar las tasas de seguridad y arancelarias. Como alternativa de reactivación, proponen impulsar el Polo de Desarrollo de Tulcán y rehabilitar su aeropuerto para conectar la producción altoandina con nuevos mercados en la cuenca amazónica y el Brasil.








