Paraguay vive horas de extrema tensión tras el colapso e intervención del Ueno Bank, una entidad financiera clave que dejó los ahorros congelados de millones de clientes. La situación generó protestas multitudinarias en Asunción con fuertes disturbios frente al Congreso.
Ante la presión social y las acusaciones por presuntos nexos y manejo irregular de fondos públicos, el presidente Santiago Peña presentó su renuncia, la cual quedó en suspenso luego de que el Parlamento rechazara la dimisión para someterlo a un proceso de juicio político.
El Congreso aprobó de forma unánime avanzar con la acusación en la Cámara de Diputados, trasladando el caso al Senado. Aunque el mandatario delegó su defensa legal y cuestionó los plazos del proceso, el panorama económico acusa un fuerte impacto con la devaluación del guaraní y el aumento del riesgo país, mientras las autoridades judiciales ordenaron la detención de exdirectivos del banco en medio de una crisis institucional sin precedentes recientes.








