El Ministerio del Transporte de Cuba anunció la implementación de nuevas medidas restrictivas en el sistema de transporte de pasajeros y carga debido a la grave escasez de combustible que afecta al país. La situación se ha agravado por la falta de suministro energético y las limitaciones en la importación de carburantes.
Entre las disposiciones adoptadas, el gobierno estableció que el transporte de combustibles, alimentos, medicamentos, exportaciones y materias primas esenciales tendrá prioridad. También se garantizará el traslado de servicios vinculados a sectores como Salud Pública y Educación, considerados fundamentales.
Como parte de las medidas, se reducirá la frecuencia de varias rutas de autobuses. Por ejemplo, los viajes entre La Habana y las cabeceras provinciales pasarán a operar solo tres veces por semana, mientras que las conexiones con ciudades del oriente del país, como Manzanillo y Baracoa, se realizarán una vez por semana.
Estas restricciones reflejan el impacto de la crisis de combustible en la isla, que ha obligado al gobierno a reorganizar el transporte público y priorizar los servicios más urgentes para la población y la economía.









