El Consejo de Administración del Atlético de Madrid confirmó de forma unánime su respaldo a la directiva para no entablar ninguna negociación con el Fútbol Club Barcelona por el traspaso del delantero argentino Julián Álvarez. Mediante un comunicado oficial, el estamento integrado por doce miembros —incluidos Enrique Cerezo, Miguel Ángel Gil Marín y el exfutbolista David Villa— enfatizó que el club rojiblanco no negociará con la entidad azulgrana al considerar que sus dirigentes no han actuado bajo criterios de ética, profesionalismo y respeto institucional durante el mercado de pases.
El conflicto entre ambas instituciones se intensificó desde mayo, cuando el Atlético denunció una presunta campaña de acoso hacia el atacante a través de filtraciones y contactos no autorizados. El Barcelona presentó una oferta formal de 100 millones de euros a pagar en seis plazos, propuesta rechazada por la cúpula colchonera, que se remitió a la cláusula de rescisión del jugador fijada en 500 millones de euros. A pesar del interés manifestado públicamente por el presidente culé Joan Laporta y de las declaraciones de Álvarez tras el Mundial 2026 expresando su deseo de cambiar de equipo, la dirigencia madrileña elevó una denuncia ante la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por presuntas infracciones al reglamento FIFA en el periodo protegido de contrato.
La tensión del caso ha impactado en la relación entre el futbolista y la afición rojiblanca, evidenciada en los silbidos que recibió el delantero durante el reciente partido contra el Villarreal en el estadio Metropolitano. Mientras Álvarez permanece al margen de los últimos entrenamientos debido a un cuadro de indisposición médica, el consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín ratificó que la decisión de conservar al atacante es definitiva, descartando cualquier oferta futura y reafirmando el compromiso de la institución por respaldar al jugador dentro de la plantilla que dirige Diego Simeone.








