El fenómeno de El Niño genera un impacto paradójico en el territorio ecuatoriano, pues mientras ocasiona precipitaciones en la Costa, en la Sierra provoca periodos de sequía que aumentan drásticamente el riesgo de incendios forestales. Ante este escenario, el Ministerio del Ambiente lanzó la Campaña Nacional de Prevención de Incendios Forestales para mitigar los efectos de las altas temperaturas, la radiación solar y los vientos intensos, factores que reducen la humedad de la vegetación y crean un entorno propicio para que cualquier fuente de ignición se salga de control.
La magnitud de esta problemática se refleja en provincias como Cotopaxi, donde hasta mediados de agosto se contabilizaron más de 240 incendios con alrededor de 214 hectáreas afectadas. Ángel Baño, jefe del Cuerpo de Bomberos de Latacunga, enfatizó la importancia de la prevención y el manejo integral del fuego, argumentando que los tiempos de respuesta tardíos complican el sofocamiento de las llamas cuando alcanzan grandes proporciones. Asimismo, aclaró que aunque el clima favorece la propagación, las quemas agrícolas no controladas y las negligencias humanas siguen siendo las causas principales.
Por su parte, la región costera tampoco queda exenta de la amenaza debido a la presencia de extensas zonas de bosque seco vulnerable. Julio Roca, jefe del Cuerpo de Bomberos de Manta, señaló que sectores como el bosque protegido de Pacoche permanecen bajo constante vigilancia durante los meses de julio, agosto y septiembre. Ante los avisos emitidos por el Inamhi para provincias como Manabí, Guayas y El Oro, los socorristas insisten en reducir las actividades de riesgo en el campo para evitar desastres ambientales antes de la llegada de las lluvias más severas.








