España comenzó la instalación de una nueva barrera de contención marítima en Ceuta con el objetivo de reducir los intentos de entrada irregular de migrantes que llegan a nado desde Marruecos. La medida se implementa en la zona del Tarajal, uno de los puntos utilizados para estos cruces, tras una reciente crisis migratoria que generó un amplio despliegue de seguridad.
La barrera flotante cuenta con aproximadamente 500 metros de longitud y combina una parte visible sobre la superficie del mar con una sección sumergida. El dispositivo se complementa con vigilancia marítima y la presencia de fuerzas de seguridad para reforzar el control de la frontera entre Ceuta y Marruecos.

La instalación responde también a una resolución del Tribunal Supremo español, que estableció condiciones para aplicar devoluciones inmediatas en la frontera marítima. Según las autoridades, la colocación de elementos de contención permite actuar dentro del marco legal vigente ante nuevos intentos de cruce.

La medida llega después de una llegada masiva de migrantes a Ceuta, un episodio que provocó preocupación en España y en la Unión Europea. Mientras el Gobierno español defiende la barrera como una herramienta de control fronterizo, organizaciones y sectores políticos han abierto un debate sobre la gestión migratoria y la protección de los derechos humanos.








