Este domingo 1 de noviembre de 2026, a las 2:00 a. m. hora local, finalizará oficialmente el horario de verano en la mayor parte de Estados Unidos. En ese instante, los relojes deberán atrasarse una hora, marcando nuevamente la 1:00 a. m., lo que otorgará una hora adicional de descanso a millones de habitantes. Sin embargo, no todo el territorio nacional participará en esta modificación, ya que estados como Hawái y la mayor parte de Arizona —con excepción de la Nación Navajo— se mantienen en horario estándar todo el año. Asimismo, territorios como Puerto Rico, Guam, las Islas Vírgenes de EE. UU., Samoa Americana y las Islas Marianas del Norte no aplican esta medida.
El cumplimiento de esta regulación depende del marco normativo del Departamento de Transporte, organismo encargado de supervisar los husos horarios del país. Aunque la ley federal otorga a cada estado la libertad de eximirse del cambio de hora, prohíbe taxativamente fijar el horario de verano de forma permanente por iniciativa propia. Pese a que 19 estados han aprobado legislaciones para respaldar una jornada con más luz solar por la tarde, estas iniciativas no pueden entrar en vigor sin una enmienda en la legislación nacional.
Mientras la mayoría de los teléfonos inteligentes y computadoras se actualizarán automáticamente durante la madrugada, los relojes analógicos y electrodomésticos requerirán una intervención manual. Entre tanto, los debates políticos para eliminar el ajuste bianual continúan. Aunque la Cámara de Representantes aprobó la Ley de Protección del Sol en julio de 2026 para instaurar el horario de verano definitivo, la propuesta permanece a la espera de ser debatida en el Senado y ser ratificada por la Presidencia. Por ahora, la rutina habitual se mantiene intacta y el retorno al horario de verano está programado para el 14 de marzo de 2027.








