Un expiloto de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), que posee doble nacionalidad ecuatoriana y estadounidense, ha sido vinculado a una investigación federal en los Estados Unidos relacionada con el entrenamiento no autorizado de pilotos militares de la República Popular China. A pesar de que los fiscales federales no han presentado cargos en su contra ni han revelado de forma oficial su identidad, diversos documentos judiciales lo describen como un intermediario estratégico entre una corporación china y Gerald Eddie Brown, un veterano de combate de la Fuerza Aérea de EE. UU. acusado de colaborar con los programas de defensa del país asiático. Las descripciones de la fiscalía señalan que este intermediario nació en Texas, pilotó cazas Mirage F1, trabajó como contratista militar en el conflicto de Libia y fue derribado en dicho territorio africano durante el año 2019.
De acuerdo con el expediente del caso, el expiloto ecuatoriano desempeñaba funciones para Stratos Aviation, una compañía bajo la lupa de los gobiernos occidentales por reclutar presuntamente a exmilitares extranjeros con el fin de potenciar las capacidades tácticas de las fuerzas de defensa chinas. La investigación apunta a que el ciudadano binacional facilitó el contacto entre la firma y Gerald Eddie Brown, de 63 años, quien ostenta una amplia trayectoria militar que incluye su participación en la guerra del Golfo operando aeronaves F-15, F-16 y A-10. La carrera de Brown había entrado en franco declive tras perder su licencia de piloto comercial en 2016 y ser despedido de sus puestos como instructor de vuelo debido a incidentes laborales y acusaciones de acoso sexual, lo que reavivó su interés por reincorporarse a la aviación táctica según mensajes interceptados por las autoridades.
Los fiscales norteamericanos sostienen que Brown aceptó una oferta laboral en China con una remuneración aproximada de 18.000 dólares mensuales, viajando a la nación asiática en diciembre de 2023. Durante su estancia, el veterano habría impartido entrenamiento especializado en operaciones de combate estadounidenses, mantenido reuniones con personal de inteligencia militar china y provisto información sensible sobre la estructura de la Fuerza Aérea de EE. UU. y el funcionamiento de aviones de última generación como el caza F-35. Tras regresar a suelo estadounidense, Brown fue arrestado en febrero bajo cargos de violar las leyes federales de control de armas. Aunque la defensa de Brown alega una mala interpretación de sus labores y sostiene su inocencia, el procesado podría enfrentar una condena de entre seis y ocho años de cárcel en un caso que Washington expone como un claro ejemplo de las operaciones de captación chinas sobre pilotos occidentales.








