En una operación de gran magnitud finalizada el 26 de abril, grupos especiales de la Brigada Andes intervinieron la comunidad de El Pablo, en la parroquia El Chical, para destruir 69 túneles destinados a la minería ilegal. Estas galerías, que alcanzan extensiones de hasta 150 metros, contaban con infraestructura avanzada que incluía sistemas eléctricos, instalaciones de agua y equipos pesados movilizados hacia la parte alta de la montaña. Para garantizar la seguridad del operativo y verificar la ausencia de personas dentro de los socavones, los militares emplearon drones con cámaras térmicas, tecnificando así las acciones de combate contra una actividad que ha transformado la economía local con la proliferación de sitios de diversión y la circulación de divisas de alta denominación.
El comandante de la Brigada, Franco Muñoz, destacó que las tácticas han evolucionado para evitar que los mineros regresen a las zonas georreferenciadas. La situación en este sector fronterizo es crítica debido a la presunta presencia de grupos armados transnacionales y disidencias que extorsionan a los trabajadores y brindan seguridad armada a las minas. Según reportes de inteligencia, estas organizaciones criminales mantienen conexiones con bandas delictivas locales y ejercen un férreo control territorial mediante informantes, lo que ha derivado en hechos violentos y asesinatos en la zona. Las patrullas militares mantienen un recorrido permanente en el noroccidente carchense para frenar el avance de estas estructuras que amenazan la seguridad nacional.








