Guatemala autorizó la realización de operaciones conjuntas con las fuerzas de seguridad de Estados Unidos para combatir de manera directa a las organizaciones dedicadas al narcotráfico internacional que operan dentro de su territorio. Según reveló el periódico estadounidense The New York Times, el acuerdo estratégico fue pactado mediante una conversación telefónica entre el mandatario guatemalteco, Bernardo Arévalo, y el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth. La oficina de la Presidencia del país centroamericano confirmó el envío de una carta formal dirigida al Pentágono solicitando cooperación internacional en misiones planificadas y lideradas por las fuerzas del orden locales para neutralizar las redes logísticas de las mafias regionales.
Esta medida representa un incremento significativo en la estrategia de la administración de Donald Trump, la cual mantiene desde septiembre del año pasado un despliegue naval y militar en las aguas del mar Caribe y el océano Pacífico oriental bajo la premisa de combatir el narcoterrorismo. No obstante, las tácticas de Washington han generado un fuerte debate internacional respecto a su legalidad y la falta de pruebas concluyentes en algunas de sus interceptaciones marítimas, sumando cuestionamientos de organismos como la Organización de las Naciones Unidas, que ha calificado ciertos procedimientos previos como ejecuciones extrajudiciales. Pese a las críticas, funcionarios norteamericanos insisten en la urgencia de estas intervenciones debido a que se estima que el 90 por ciento de la cocaína que ingresa a Estados Unidos transita previamente por los corredores de Centroamérica y México.








