El tercer capítulo de la serie documental sobre el asesinato del excandidato presidencial Fernando Villavicencio, emitido este 16 de agosto, reveló lo que sus hijas, Amanda y Tamia Villavicencio, identifican como cinco maniobras destinadas a desviar la investigación e impunidad a los responsables. Las acusaciones se basan en pericias informáticas realizadas a tres dispositivos clave: el teléfono de María Paula Christiansen, una grabadora presentada por la defensa de José Serrano y el dispositivo de Marcelo Lazo, incorporado al proceso por la representación legal de Javier Jordán.
Entre los hallazgos expuestos destaca la retractación de Marcelo Lazo, quien inicialmente señaló a Jordán y Serrano antes de acusar a otros actores políticos. Según el documental, los análisis técnicos determinaron que los documentos firmados por Lazo figuraban digitalmente a nombre de Javier Jordán, además de hallarse un cuestionario guía en el teléfono de Christiansen. El episodio abarca también denuncias de presiones a exfuncionarios, ofertas económicas a implicados como Ronald Herrera, alias Jonathan, y grabaciones asignadas al expolicía Rodney Rengel que sugieren coordinaciones políticas dirigidas por Rafael Correa para posicionar narrativas favorables a los procesados.
Asimismo, la entrega documenta campañas de desprestigio y una “operación de neutralización” en redes sociales orquestada mediante troll centers para desacreditar a la familia y a los investigadores del caso. Las hijas de la víctima enfatizaron el papel de la huella digital para desarticular intentos de manipulación testimonial, anticipando la emisión del cuarto y último capítulo del documental para el próximo domingo 23 de agosto.








