El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos ha iniciado un despliegue masivo de 7.000 agentes para reactivar las redadas y deportaciones en todo el país, a menos de un mes del inicio del Mundial 2026. Tom Homan, zar fronterizo del gobierno de Donald Trump, anunció que otros 3.000 agentes están en fase de formación para integrarse a estos operativos, los cuales buscan cumplir la promesa electoral de alcanzar un millón de deportaciones anuales. Actualmente, las autoridades reportan un promedio de 1.200 arrestos diarios, en una estrategia que prioriza el incremento de las expulsiones mientras las detenciones en la frontera muestran un descenso.
Este anuncio de mano dura surge en un clima de alta tensión política tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales durante protestas en Mineápolis el pasado enero. El despliegue ocurre pese a la petición del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien solicitó una tregua en las redadas durante la competición deportiva. Mientras grupos defensores de los derechos civiles han emitido alertas de viaje para turistas latinos que planean asistir al torneo, la administración Trump intenta suavizar su imagen pública con propuestas simbólicas como el cambio de siglas de la institución, aunque manteniendo firme la ejecución de las detenciones a nivel nacional.








