Las intensas precipitaciones registradas la tarde y noche del domingo 1 de noviembre provocaron anegaciones en aproximadamente 40 sectores de Guayaquil, dejando cuantiosas pérdidas materiales y reclamos por parte de la comunidad. Entre las zonas más golpeadas se encuentra la ciudadela del Río 1, junto a la autopista Narcisa de Jesús, donde aluviones provenientes del Bosque Protector Cerro Colorado arrastraron vehículos y obstruyeron con lodo y palizada los canales de drenaje. Ante la falta de respuesta inmediata, los residentes debieron autofinanciar maquinaria pesada para despejar las vías, al tiempo que recordaron que habían solicitado inspecciones preventivas semanas atrás para evaluar los riesgos de desprendimiento del cerro.
El impacto del temporal también se sintió con fuerza en Mi Lote (fase 2B) y en la decimotercera etapa de la Alborada, donde el agua superó el metro de altura e ingresó a los domicilios, destruyendo electrodomésticos y enseres. Los afectados de Mi Lote atribuyen las recurrentes emergencias a la capacidad insuficiente de los ductos cajón y a la obstrucción de canales por actividades agrícolas, expresando su temor ante la posible llegada del fenómeno de El Niño. En la Alborada, en tanto, los habitantes cuestionaron la falta de socialización de los trabajos viales en curso y la acumulación de escombros de obra que terminan tapando los sumideros locales.
Ante la magnitud de los daños, autoridades de la cartera de Infraestructura y Tecnología inspeccionaron los puntos críticos y ordenaron el despliegue urgente de maquinaria pesada para mitigar la emergencia. Mientras los niveles de agua empiezan a ceder lentamente, los dirigentes y vecinos de las más de 460 familias afectadas en los sectores norteños demandan la ejecución de estudios técnicos definitivos, muros de protección y una limpieza integral de la infraestructura de drenaje para evitar nuevos colapsos en la ciudad.








