Diecisiete años después de su última presentación en la capital ecuatoriana en marzo de 2009, la legendaria banda británica de heavy metal Iron Maiden regresó a Quito para ofrecer un multitudinario concierto en el estadio del Aucas, ubicado al sur de la ciudad. El espectáculo formó parte de su gira mundial Run For Your Lives, una travesía de dos años con la que la agrupación celebra 50 años de trayectoria desde su fundación en 1975. Pasadas las 21:00, la alineación integrada por Bruce Dickinson en la voz, Steve Harris en el bajo, Simon Dawson en la batería y el trío de guitarras conformado por Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers irrumpió en el escenario tras la introducción de The Ides of March, iniciando su recorrido musical con el clásico Murders in the Rue Morgue en medio de un despliegue técnico dotado de tres pantallas de alta definición e imágenes en tres dimensiones.
El reencuentro reunió a una fanaticada intergeneracional donde predominaron seguidores de entre 40 y 50 años, acompañados por jóvenes y familias enteras, además de un importante contingente de fanáticos internacionales procedentes de países como Chile, Alemania, Noruega y Dinamarca que siguen a la agrupación por distintos continentes. La velada estuvo marcada por momentos de alta intensidad vocal y algunos llamados de atención por parte de Dickinson, quien detuvo momentáneamente el show entre la cuarta y quinta canción para exigir que se apagaran unas bengalas encendidas en la localidad de preferencia. Asimismo, la emblemática mascota del grupo, Eddie the Head, hizo varias apariciones caracterizadas según las distintas etapas históricas de la banda, mientras que la agrupación invitada, The Raven Age, liderada por George Harris —hijo de Steve Harris—, se encargó de abrir la jornada.
Durante el desarrollo del repertorio, Bruce Dickinson compartió una anécdota tras visitar un museo local en la capital, donde conoció la situación del cóndor andino y el riesgo que enfrenta debido a la cacería ilegal. El vocalista aprovechó la reflexión sobre la conservación de la fauna silvestre para introducir el tema Rime of the Ancient Mariner, haciendo un llamado al público a proteger a las especies nativas antes de dar paso a los bloques finales del concierto. La presentación alcanzó su punto culminante con la interpretación de Fear of the Dark y concluyó con el tema Wasted Years, momento en el que el baterista Simon Dawson lanzó sus baquetas a la multitud antes de que la banda se despidiera definitivamente del público ecuatoriano en el marco de su gira por Latinoamérica.








