El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, lanzó este lunes una severa advertencia al Gobierno del Líbano, señalando que el país enfrentará una destrucción total si persiste en refugiarse bajo el ala de Hezbollah. Esta declaración surge tras el rechazo del líder del grupo, Naim Qassem, a participar en negociaciones directas con Jerusalén, calificando dicho proceso como un “grave pecado”. Ante esta negativa, el ejército israelí retomó las operaciones militares contra objetivos estratégicos en el sur del territorio libanés, amparándose en las cláusulas del armisticio que permiten actuar frente a amenazas inminentes.

La tensión ha expuesto la fractura política interna en Beirut, donde el presidente Joseph Aoun defendió el diálogo para poner fin al estado de guerra, acusando a Hezbollah de arrastrar a la nación al conflicto para proteger intereses extranjeros. Mientras los combates se intensifican, la parálisis diplomática entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear y el bloqueo del estrecho de Hormuz ha provocado una reacción inmediata en los mercados, elevando el precio del crudo Brent a 108 dólares por barril. Hasta la fecha, el conflicto ha dejado un saldo trágico de más de 2.500 fallecidos en el Líbano y miles de víctimas en la región.








