La policía de Irlanda del Norte (PSNI) señaló al grupo disidente “Nuevo IRA” como responsable de la explosión de un coche bomba ocurrida la madrugada del domingo frente a la comisaría de Dunmurry, en las afueras de Belfast. Según el vicejefe de la policía, Bobby Singleton, el artefacto fue diseñado con una “imprudencia temeraria” para asesinar a agentes y causar daños masivos. Aunque el atentado no dejó víctimas, las autoridades han reforzado las medidas de seguridad y elevado el nivel de alerta, advirtiendo que este grupo, opuesto a los acuerdos de paz de 1998, mantiene su intención de desestabilizar la región mediante ataques contra las fuerzas del orden y la infraestructura estatal.

La ministra principal, Michelle O´Neill, condenó el acto asegurando que sus autores no tienen apoyo social, mientras que los sectores unionistas exigen que caiga todo el peso de la ley sobre los responsables. Este incidente ocurre apenas un mes después de un intento fallido similar en Lurgan, lo que confirma una reactivación de las facciones republicanas radicales. Pese a la gravedad del evento, los líderes políticos coinciden en que estas acciones no lograrán descarrilar los avances democráticos logrados en las últimas décadas. La investigación forense continúa en el sitio del siniestro para recolectar pruebas que permitan identificar a los autores materiales.








