El director técnico de la selección mexicana, Javier Aguirre, reconoció este domingo cinco de julio que los errores defensivos fueron determinantes en la derrota tres a dos ante Inglaterra, resultado que significó la eliminación del combinado azteca en los octavos de final de la Copa del Mundo dos mil veintiséis. El estratega señaló que para imponerse a un rival de la jerarquía del conjunto británico es indispensable ejecutar un partido perfecto, algo que sus dirigidos no consiguieron al parpadear en tres acciones puntuales que costaron los goles de Jude Bellingham y el penal ejecutado por Harry Kane. A pesar de los esfuerzos ofensivos y los descuentos de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, el estratega asumió la responsabilidad absoluta de la caída, lamentando no haber podido cumplir el objetivo de instalar al país coanfitrión entre los ocho mejores del certamen.
Con este compromiso, Aguirre ratificó el cierre definitivo de su tercera etapa al frente de la escuadra tricolor, tras sus anteriores procesos mundialistas en las ediciones de dos mil dos y dos mil diez. El entrenador saliente evitó señalar de forma individual a sus futbolistas por los fallos cometidos, destacando en su lugar la unión del grupo de veintiséis jugadores que se despide con tristeza y con la preocupación añadida de la hospitalización del delantero Santiago Giménez debido a una lesión. De cara al futuro, Aguirre auguró un panorama exitoso para el balompié mexicano y para su sucesor, el exfutbolista Rafael Márquez, quien ya había sido anunciado previamente para asumir el cargo y liderar el proceso de maduración de la actual base de futbolistas jóvenes en los próximos ciclos internacionales.








