El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, criticó con dureza las recientes declaraciones del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en las que descartó la realización de nuevos procesos electorales que permitan el acceso al poder de la oposición en el exilio. A través de un comunicado oficial, Rubio calificó las afirmaciones como una muestra clara de la naturaleza autoritaria de la administración Ortega-Murillo e hizo un llamado a la comunidad internacional para unir esfuerzos en rechazo a la consolidación de la dictadura en la nación centroamericana.
Las reacciones se producen tras el discurso de Ortega durante el 47° aniversario de la revolución sandinista en Managua, donde el mandatario de 80 años rechazó categóricamente la posibilidad de restituir la vía democrática para sus adversarios políticos. El panorama político de Nicaragua permanece bajo un estricto control estatal tras la represión de las protestas de 2018 y las recientes reformas constitucionales que extendieron el mandato presidencial de cinco a seis años, aplazando las elecciones generales hasta noviembre de 2027 y manteniendo en el exilio, prisión o despojo de nacionalidad a numerosos opositores, líderes religiosos y periodistas.








