Las intensas mareas registradas el sábado 12 y domingo 13 de septiembre en Guayaquil, con niveles que superaron los 4,50 metros de altura, provocaron severas anegaciones en sectores aledaños al estero Salado, como el suburbio y Urdesa. La inundación de calles y viviendas generó profunda preocupación entre los habitantes, quienes temen un escenario de mayor gravedad tras la reciente activación de la alerta roja nacional por la presencia confirmada del fenómeno de El Niño.
Frente al constante riesgo, familias de sectores como El Cisne y la calle 23 y Maracaibo han comenzado a adaptar sus viviendas elevando electrodomésticos, modificando las instalaciones eléctricas e ideando muros de cemento o barreras metálicas para contener las crecientes. Además de los daños materiales y la pérdida de animales de crianza, los pobladores denunciaron que la acumulación de basura arrastrada por la marea agrava el problema, generando malos olores y focos de contaminación que amenazan la salud pública.
Aunque las anomalías térmicas en el océano Pacífico registran valores de hasta 4 °C por encima de lo normal frente a las costas ecuatorianas, el comité científico oficial aclaró que las precipitaciones intensas no serán inmediatas, manteniéndose eventos esporádicos durante las próximas semanas. No obstante, las autoridades prevén que la fase más crítica de lluvias y desbordamientos se concrete entre finales de 2026 e inicios de 2027, cuando se anticipa que el evento climático alcance una magnitud de alta intensidad.








