Las intensas precipitaciones que afectan a Guayaquil y la eventual llegada de eventos climáticos como el fenómeno de El Niño incrementan los riesgos para la salud cutánea debido al contacto con aguas estancadas. Expertos en dermatología advierten que el estancamiento hídrico en las calles no proviene únicamente de las lluvias, sino que se mezcla con aguas servidas, basura y desechos orgánicos, convirtiéndose en un foco de contaminación que afecta gravemente la barrera protectora de la piel.
María Alexandra Reyes Álava, dermatóloga del hospital Luis Vernaza, explicó que raspaduras, picaduras y heridas abiertas se transforman en puertas de entrada directas para bacterias, parásitos y hongos. Entre las afecciones más comunes que pueden manifestarse o complicarse constan las infecciones bacterianas por estafilococos o estreptococos, la tiña de los pies y del cuero cabelludo, infecciones parasitarias por caminar descalzo e incluso la miliaria o sarpullido por calor, patologías que pueden derivar en cuadros severos si el paciente presenta defensas bajas o diabetes.
Frente a este escenario, las autoridades sanitarias y especialistas recomiendan reducir al mínimo la exposición, usar botas impermeables en caso de ser necesario transitar por zonas anegadas y lavar inmediatamente la piel con agua limpia y jabón tras cualquier contacto. Asimismo, instan a la ciudadanía a no automedicarse con cremas ni corticoides ante la aparición de secreciones, enrojecimiento o picazón, y acudir a un centro médico para recibir un diagnóstico oportuno que evite complicaciones mayores.








