El cantón Durán, ubicado en la provincia del Guayas, registró de manera individual tasas de homicidios que superaron a varias de las ciudades más peligrosas del mundo durante dos años consecutivos. Un informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, con sede en México, reveló que en 2024 la localidad alcanzó una tasa de 145,36 asesinatos por cada 100000 habitantes, superando a Puerto Príncipe, capital de Haití, que lideraba el escalafón global. Pese a la gravedad de los indicadores, Durán no figura de forma independiente en la cima de estos rankings internacionales debido a un criterio metodológico que agrupa al cantón dentro del Área Metropolitana de Guayaquil, absorbiendo su realidad estadística en una sola conurbación.
La crisis de seguridad se agudizó en 2025, cuando Durán acumuló 539 homicidios y elevó su tasa a 164,60, situándose en un análisis aislado solo por debajo de Puerto Príncipe y Babahoyo. Las autoridades policiales atribuyeron este deterioro a las fracturas internas y disputas territoriales de la organización criminal Chone Killer, dividida en al menos cinco facciones que se enfrentaron por el control del microtráfico y las extorsiones. No obstante, el panorama estadístico muestra un giro importante en lo que va de 2026, logrando una reducción del 53 % en las muertes violentas entre el 1 de enero y el 14 de mayo, período en el cual los asesinatos descendieron de 288 a 135 en comparación con el año anterior.
El ministro del Interior, John Reimberg, y los jefes policiales del distrito asociaron este descenso a la ejecución de operativos tácticos y a la captura de cabecillas de alto perfil, entre ellos alias Bob Marley, Gato Celi y Negro Tulio. Sin embargo, analistas en seguridad urbana como Jorge Triviño advierten sobre la necesidad de evaluar la sostenibilidad de estas cifras a largo plazo. Según los expertos, las intervenciones focalizadas y los estados de excepción suelen provocar una migración temporal de las bandas delictivas, por lo que sugieren fortalecer las labores de inteligencia y realizar operativos sorpresa permanentes para evitar que las estructuras criminales retomen sus actividades en los sectores críticos del cantón.








