Un diagnóstico técnico desarrollado por la Dirección de Patrimonio Cultural del Municipio de Guayaquil determinó que más de 100 inmuebles catalogados como patrimoniales presentan un elevado nivel de vulnerabilidad estructural ante el impacto del fenómeno climático de El Niño. La evaluación integral contempló la revisión de más de 550 bienes históricos distribuidos en la urbe, identificando que el riesgo se concentra en edificaciones que registran un avanzado deterioro acumulado, alta antigüedad o que fueron cimentadas bajo sistemas tradicionales de madera, lo que incrementa la probabilidad de colapsos o daños severos por lluvias severas.
Ante este panorama, la Dirección de Justicia y Vigilancia comenzó a notificar formalmente a los dueños de los predios afectados —entre los que destacan estructuras emblemáticas como la Casa Tola y la Casa Maldonado— con la finalidad de que inicien de manera perentoria los trabajos de mantenimiento preventivo. Joaquín Moscoso, coordinador de Patrimonio Cultural, recordó que la totalidad de los inmuebles bajo alerta son de propiedad privada, por lo que la responsabilidad legal y económica de su conservación recae sobre sus titulares. En los casos donde no se logró ubicar a los propietarios, las actas de advertencia fueron fijadas directamente en los accesos de las propiedades.
Como parte de la estrategia de mitigación, el Cabildo guayaquileño estructuró una mesa técnica multidisciplinaria en la que convergen delegados de las direcciones de Urbanismo, Obras Públicas, Catastro, Movilidad, Segura EP, Emapag, Interagua y el Benemérito Cuerpo de Bomberos. Este espacio institucional tiene como propósito homologar los protocolos de emergencia y salvaguarda frente a contingencias derivadas de inundaciones, filtraciones masivas o movimientos de tierra. Asimismo, la municipalidad anunció que desplegará un contingente de arquitectos, ingenieros y restauradores para ofrecer asesoría técnica gratuita a los ciudadanos responsables del mantenimiento de este legado histórico.








