La formalización de los términos de referencia para un acuerdo de alcance parcial de complementación económica entre Ecuador y Panamá ha reactivado el debate sobre las reformas estructurales que requiere el sistema financiero ecuatoriano. Tras la visita oficial del presidente panameño José Raúl Mulino y la suscripción del documento entre las autoridades comerciales de ambos países, la balanza comercial favorable para Ecuador —que registró un superávit de 13,1 millones de dólares en el primer semestre de 2026— sirvió como marco para que gremios empresariales y bancarios analicen las oportunidades de integración. Mientras la presidenta del Consejo Empresarial Ecuatoriano-Panameño, Gabriela Uquillas, abogó por iniciar un proceso de desregulación bancaria para replicar el modelo logístico y financiero de Panamá, desde la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca) se propuso una modernización normativa alineada con estándares internacionales de supervisión basada en riesgos.
El director ejecutivo de Asobanca, Marco Rodríguez, expuso las asimetrías operativas entre ambos mercados dolarizados, subrayando que mientras Panamá funciona con libertad tarifaria, Ecuador mantiene un esquema rígido con fijación artificial de tasas de interés y límites que dificultan la gestión del riesgo crediticio. Rodríguez señaló además que tributos como el impuesto a los activos en el exterior y las autorretenciones mensuales afectan la competitividad bancaria local, aunque destacó la solvencia, liquidez y estabilidad de la banca privada ecuatoriana. El representante gremial concluyó que la actualización del marco regulatorio, sumada a las agendas de cooperación multilateral y seguridad abordadas por las cancillerías en Guayaquil, resultará clave para atraer inversión extranjera y dinamizar el financiamiento al comercio exterior.








