Una empleada del parque de safaris Beekse Bergen, ubicado en el sur de Países Bajos, falleció a causa de las graves heridas que sufrió tras ser atacada por un leopardo persa. La cuidadora, que dedicó casi cuarenta años de su vida a laborar en el recinto tras incorporarse a los diecisiete años, se encontraba sola dentro del hábitat de los animales cuando ocurrió el incidente. A pesar de lograr pedir ayuda por radio y ser trasladada de urgencia para someterse a una intervención quirúrgica, su estado de salud empeoró drásticamente en las horas posteriores.
La administración del parque informó que se puso en marcha una investigación independiente para esclarecer los detalles de lo sucedido, mientras que el medio local NOS detalló que el área no cuenta con cámaras de vigilancia. Los responsables del centro manifestaron su profundo pesar por la pérdida, extendiendo sus condolencias a familiares y allegados de la víctima, y solicitaron respeto a la privacidad de los afectados durante este difícil momento.








