Este lunes expira el plazo de 60 días establecido en el memorando de entendimiento firmado entre Teherán y Washington el pasado 17 de junio, sin haber logrado poner fin a las hostilidades ni garantizar la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz. La fecha límite adquiere un carácter principalmente simbólico, dado que ambas naciones habían dado por nulo el compromiso semanas atrás tras nuevos enfrentamientos armados. Las partes se mantienen atrincheradas en sus posturas: el portavoz de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, calificó de irrelevante el plazo tras acusar a Estados Unidos de violaciones flagrantes al acuerdo, mientras la vía marítima por la que transitaba el 20 % del crudo mundial permanece bloqueada.
El pacto inicial contemplaba el cese del conflicto, el levantamiento de sanciones al petróleo iraní y un periodo de negociación para un acuerdo nuclear definitivo. Sin embargo, las disputas sobre el control de las embarcaciones en Ormuz desencadenaron una serie de bombardeos por parte de Washington en julio y el posterior restablecimiento del cerco a los puertos del país persa. Mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, enfoca su estrategia en intensificar la presión económica para forzar el retorno de Teherán a la mesa de diálogo, el gobierno iraní condiciona la reapertura del paso marítimo al levantamiento del bloqueo, alejando las perspectivas de paz a medida que la guerra se aproxima a cumplir medio año.








