La decisión de Irán de no participar en el Mundial 2026, anunciada por su Ministerio de Deportes debido a la falta de condiciones de seguridad y tensiones geopolíticas, activa de inmediato los protocolos de contingencia de la FIFA. Según el marco regulatorio del organismo, la potestad de designar un sustituto recae exclusivamente en el Consejo de la FIFA. La normativa sugiere que la prioridad se otorgará a una selección de la misma zona geográfica, en este caso la Confederación Asiática de Fútbol, siempre que el retiro se formalice con la antelación necesaria para realizar los ajustes administrativos.
Dentro de los candidatos para ocupar la plaza, la selección de Irak aparece como la principal opción por su desempeño en las rondas clasificatorias previas y su posición en el escalafón mundial. No obstante, también se consideran alternativas como Jordania o, en un escenario menos probable, otorgar el cupo a un equipo destacado del torneo de repesca internacional. La renuncia de la federación iraní, que fue una de las primeras en clasificar deportivamente, supone un desafío logístico para los organizadores en Norteamérica a pocos meses del inicio de la cita mundialista.








