El manejo de las tarjetas de crédito influye directamente en el historial crediticio de los ciudadanos, consolidándose como una herramienta potente para acceder a préstamos, viviendas y financiamiento en general. Javier Velasco, gerente general de Aval Buró, explica que la disponibilidad inmediata y la flexibilidad de este instrumento ofrecen ventajas significativas si se administran con responsabilidad. Los reportes del buró recopilan el monto prestado, las cuotas por cancelar y los plazos de cada persona, información con la cual los bancos, cooperativas y mutualistas analizan los rangos de riesgo del score —clasificado en bajo si es igual o mayor a 939 puntos, medio de 569 a 938, y alto de 1 a 568— para autorizar nuevas operaciones financieras.
Entre los aspectos positivos que elevan la calificación destacan la puntualidad en los pagos, la diversificación del perfil y el financiamiento coherente con la vida útil del bien adquirido, como pagar un electrodoméstico a doce meses o calzado a un plazo menor. Mantener un producto activo y cumplir de forma constante genera confianza e historial de antigüedad para obtener mejores condiciones económicas en el futuro. Por el contrario, Velasco advierte que los retrasos en las cuotas, no cubrir el valor mínimo mensual, caer en mora frecuente, acumular deudas elevadas o gastar por encima de la capacidad real de pago deterioran drásticamente el perfil. Por ello, el especialista enfatiza en la planificación financiera como la clave para mantener el historial limpio antes de asumir nuevas deudas importantes.








