España, otros diez países europeos y Canadá se comprometieron este miércoles, en el marco de la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, a asumir mayores responsabilidades en la región del Atlántico Norte, el Ártico y el mar Báltico. Esta iniciativa surge como una respuesta directa a las exigencias de Estados Unidos para que los aliados asuman una carga equitativa en la seguridad territorial. El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, defendió el acuerdo señalando que la cooperación se intensificará en áreas clave como inteligencia aliada, defensa, mando y control marítimo, libertad de navegación y la protección de las líneas de comunicación en los mares del norte, vitales tanto para Europa como para la defensa de Norteamérica.
El compromiso de estas doce naciones —entre las que se encuentran Noruega, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, Países Bajos, Portugal, Suecia y el Reino Unido, además de España y Canadá— se da a conocer en un contexto de tensión, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, reiterara en la cumbre su interés por controlar el territorio autónomo de Groenlandia. Dichas declaraciones fueron rechazadas firmemente por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien enfatizó que la isla ártica no está en venta y que su país la defenderá. Por su parte, Støre se distanció de la postura de Trump, recordando que el desarrollo de la situación le compete exclusivamente a los groenlandeses y daneses, mientras que el bloque se enfocará colectivamente en la seguridad regional.
A través de una declaración conjunta, los firmantes señalaron que esta medida responde a un entorno de seguridad complejo y busca disuadir la amenaza a largo plazo que representa Rusia. Los países participantes destacaron que ya disponen de capacidades y plataformas marítimas modernas, y que planean incrementarlas significativamente durante la próxima década para consolidar una fuerza colectiva capaz de ejecutar operaciones de alto nivel. De esta manera, el acuerdo busca proyectar la imagen de una Europa más fuerte dentro de la alianza, asumiendo una mayor responsabilidad euroatlántica en estrecha coordinación con los Estados Unidos.








