La luz verde para peatones acababa de encenderse en una de las intersecciones de la zona comercial de Los Vergeles, justo en las calles Carlos Aurelio Rubira Infante y Teniente Coronel José Carbo y Unzueta. Una mujer avanzó junto a un menor de edad, pero ambos detuvieron nuevamente el paso cuando el conductor de una tricimoto continuó su recorrido sin respetar la señal, reflejando una realidad que exige a los habitantes mirar más de una vez antes de cruzar. Aunque las tricimotos son el transporte interno clave para conectar diariamente a los usuarios con la avenida Francisco de Orellana y la autopista Narcisa de Jesús, los residentes denuncian que una parte de estas unidades ingresa por accesos exclusivos de salida, avanza en contravía o invade las aceras y pasos peatonales.
La problemática se intensifica en la zona comercial, donde los transeúntes deben esquivar de manera constante a motocicletas, buses y vehículos particulares que disputan el espacio. Moradores con hasta 18 años en el sector, como Estefanía Ramos, aseguran que dejaron de confiar en los semáforos y prefieren esperar hasta que los automotores se detengan por completo para evitar ser atropellados, presenciando frecuentes discusiones y siniestros viales debido a la imprudencia generalizada.
Por su parte, residentes de larga data como Jorge Cárdenas explican que el comportamiento de los conductores ha alterado las rutinas de movilidad de la comunidad, especialmente por las mañanas, cuando el flujo de personas hacia los paraderos de buses urbanos satura los cruces. Aunque la ciudadanía reconoce la utilidad de las tricimotos para el transporte interno, coinciden en que el servicio debe regularse de forma estricta para garantizar la seguridad de quienes caminan por el barrio.








