Decenas de aves marinas, varias de ellas provenientes de las costas del Perú, han comenzado a llegar debilitadas y con signos severos de desnutrición a las playas de Manabí y a diversos sectores urbanos de Guayaquil. Pescadores de la playa de Tarqui, en Manta, reportan la presencia inusual de especies pequeñas y exhaustas que sobreviven alimentándose de los desechos de pescado, mientras que centros de rescate en Guayas atienden a ejemplares hallados en universidades, parques y barrios periféricos. Evaluaciones veterinarias han descartado la presencia de influenza aviar, confirmando que la causa principal es la pérdida extrema de masa muscular y grasa debido al desabastecimiento de presas en el mar.
Especialistas explican que este comportamiento responde al incremento de la temperatura en la superficie del océano, preludio de un próximo fenómeno de El Niño. El calentamiento del agua obliga a los peces pequeños a desplazarse hacia zonas más profundas o frías, lo que fuerza a las aves a gastar más energía de la que logran recuperar para alimentarse. Biólogos y defensores de la fauna silvestre advierten que este colapso alimentario podría extenderse en los próximos meses a mamíferos y tortugas marinas, por lo que instan a coordinar acciones entre instituciones científicas, ambientales y de gestión de riesgos para mitigar el impacto en el ecosistema.








