El Ministerio de Recursos Hídricos de China alertó este martes sobre la posibilidad de que nuevos desprendimientos de tierra vuelvan a bloquear el cauce fluvial en la región fronteriza entre el Tíbet y Nepal, donde la semana pasada una devastadora riada causó graves daños materiales y humanos. Imágenes satelitales recientes muestran pequeños deslizamientos en ambas orillas del río aguas abajo de la primera represa natural. A pesar de que el caudal fluye actualmente con normalidad, el organismo advirtió que la inestabilidad del terreno podría generar nuevos taponamientos y acumulaciones de agua.
La alerta se mantiene también en el sector nepalí donde ocurrió el colapso glaciar que originó el desastre. La primera represa formada por la catástrofe, que llegó a almacenar cerca de 2,2 millones de metros cúbicos de agua y obligó a suspender temporalmente las labores de rescate, se ha drenado en su totalidad y se encuentra bajo control técnico. Mientras tanto, las cuadrillas de emergencia trabajan para despejar y reconstruir las vías de acceso hacia el paso fronterizo de Gyirong. Las cifras oficiales en Nepal ya superan los 900 cuerpos recuperados y miles de desaparecidos, consolidando un saldo global que sobrepasa el millar de fallecidos en ambos lados de la frontera.








