El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, hizo un llamado a reflexionar sobre los riesgos potenciales de la inteligencia artificial (IA) y reclamó la creación de un marco regulatorio internacional que sitúe la dignidad y la libertad humanas en el centro. Las declaraciones del alto prelado se dieron este miércoles al margen de la conferencia Fe y Razón en la Era de la Inteligencia Artificial, llevada a cabo en la Cámara de Diputados de Italia, donde enfatizó la necesidad de evaluar con seriedad las implicaciones de esta herramienta tecnológica en la vida cotidiana.
Durante sus intervenciones, Parolin sostuvo que la inteligencia artificial “es solo una cabeza, no tiene corazón” y enfatizó que no se trata de un elemento intrínsecamente bueno o malo, sino de un recurso que entraña el peligro de condicionar la toma de decisiones. Para la Santa Sede, las normas comunes deben fijarse mediante el consenso de los Estados y organismos internacionales, en lugar de iniciativas unilaterales. Asimismo, el cardenal precisó que la postura vaticana se enfoca en aportar principios éticos fundamentales para orientar la legislación global, dejando las soluciones institucionales concretas en manos de las naciones participantes.
En el ámbito geopolítico, el secretario de Estado aprovechó el espacio para referirse al conflicto bélico en Ucrania, ratificando que la diplomacia vaticana mantendrá sus gestiones de carácter humanitario y sus esfuerzos mediadores a pesar de las complejidades actuales. En ese sentido, Parolin defendió la importancia de sostener abiertos los canales de comunicación con el gobierno ruso, argumentando que el diálogo continuo resulta un paso indispensable para avanzar hacia un eventual alto el fuego y el inicio de negociaciones formales.








