La construcción de 40 resaltos parabólicos en la avenida Teodoro Alvarado Oleas, al norte de Guayaquil, ha generado preocupación entre los conductores debido a la falta de pintura reflectiva y señalización en la calzada. Al no estar demarcados con el habitual color amarillo, los nuevos reductores de velocidad se confunden con el pavimento, provocando que automóviles, buses y motocicletas frenen de manera imprevista o sufran fuertes impactos. Los usuarios advierten que esta situación no solo incrementa el peligro de colisiones por alcance, sino que también genera costos considerables en reparaciones del sistema de suspensión de los vehículos.
La obra, ejecutada por la Dirección de Obras Públicas del Municipio en coordinación con la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM), busca frenar la alta siniestralidad en esta arteria vial, donde se registraron 102 accidentes y 118 víctimas entre 2019 y 2025. Aunque las autoridades han comenzado la instalación de señales metálicas en los postes y explicaron que los trabajos se realizan por etapas —dejando la pintura horizontal para la fase final del proyecto—, los conductores solicitan mayor celeridad para evitar incidentes en una avenida que soporta un flujo de hasta 2000 vehículos por hora en horas pico.








