Una nueva oleada de ataques aéreos masivos perpetrados por las fuerzas rusas dejó este lunes al menos catorce personas fallecidas en Kiev y otras seis en la cercana localidad de Vishneve, situada a unos dos kilómetros al suroeste de la capital ucraniana. El balance oficial emitido por el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania detalló además que cincuenta y seis ciudadanos resultaron heridos en la capital, entre ellos siete menores de edad, producto del impacto de los proyectiles que afectaron a decenas de edificios residenciales, una acción que el Gobierno de Kiev catalogó de acto terrorista. En Vishneve, la emergencia obligó a la evacuación preventiva de más de quinientas personas ante el riesgo inminente de una segunda detonación en la zona de impacto.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia justificó la ofensiva asegurando que los bombardeos de la madrugada estuvieron dirigidos con precisión contra fábricas de la industria militar y depósitos de combustible en el área metropolitana. Según los reportes de la Fuerza Aérea ucraniana, Moscú desplegó un arsenal compuesto por sesenta y ocho misiles —incluyendo veintinueve de trayectoria balística— y trescientos cincuenta y un drones. Las defensas aéreas locales no lograron interceptar ninguno de los misiles balísticos, un escenario que llevó al presidente Volodímir Zelenski a solicitar formalmente a sus aliados de Europa y Estados Unidos la adopción de medidas drásticas para fortalecer su capacidad de blindaje antiaéreo de cara a la cumbre de la OTAN.








